Salmos 32:3RV1909

Biblia Protestante · RV1909 · Versículo 3 de 11

"Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día."
Salmos 32:3

En contexto

1Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.

2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

3Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.

4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)

5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)

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